Las medidas de recortes propuestas por el gobierno español están siendo calificadas de valientes por personajes de diferentes ámbitos y pelaje, muchos de ellos dentro del propio partido que los sustenta. Todos parecen tener un denominador común; claman entusiasmados por un gobierno “fuerte”, orientado a que los “mercados” retomen con decisión el gobierno de la cosa pública y se deje de las “debilidades” que supone el gasto público en políticas de desarrollo económico y de protección social.
Parece que entre unos, los de aquí, y otros, los mercados financieros, han insuflado al gobierno la suficiente “valentía”, para dar un giro a su política y no precisamente hacia la izquierda.
La verdad es que hay que “tener valor” para, desde la izquierda, convertirse en un referente de la clase empresarial más retrógrada, dando el magnífico ejemplo de incumplir, como patrono de los empleados públicos, un acuerdo colectivo firmado hace tan solo unos meses. Un acuerdo que fue firmado cuando se conocía en toda su dimensión la gravedad de la crisis que estamos sufriendo y que, conviene recordarlo, fue universalmente reconocido como un ejercicio de responsabilidad en moderación salarial para los próximos años, como un compromiso sindical con la salida a la crisis.
Lo cierto, no nos engañemos, es que hay que ser muy cobarde para meter la mano en el bolsillo de los trabajadores públicos, quitándoles el cinco por ciento de sus salarios, montándose en la ola de la corriente de opinión que trata de desprestigiar lo todo lo relacionado con lo público.
Tal vez estén contando con que el resto de los trabajadores del sector privado miremos a otro lado y respiremos aliviados por que no va con nosotros. Se están equivocando. Están agrediendo a muchos trabajadores de un sector que soporta alta tasa de temporalidad y en muchas ocasiones bajos salarios. Que en su inmensa mayoría están haciendo un buen servicio, en sanidad, en educación, en la defensa, en la seguridad, en la administración general.
Los trabajadores de los sectores privados, no aplaudimos las decisiones del gobierno, ni las entendemos. Claro que va con nosotros. Nos sentimos concernidos. Condenamos una actitud que rompe la negociación colectiva, que cuestiona la fiabilidad de quien firma y se retracta. Que tiene riesgo cierto de contaminar la negociación de los convenios en todos los sectores y puede poner en peligro el Diálogo Social, hoy más necesario que nunca, en todos ámbitos.
Hay que ser muy cobarde para reducir el poder adquisitivo de unas pensiones ganadas con el sudor de muchos años de trabajo y cotización. Es muy cobarde esquilmar unos cuantos meses de prestación a las personas que padecen una discapacidad, que les impide valerse por si mismas. También hay que ser bastante cobarde para reducir los exiguos recursos solidarios que empleamos en suavizar la miseria, el hambre y las enfermedades en otras partes del planeta….¿alguien, por favor, puede traducir, por ejemplo, en incremento de mortandad infantil la repercusión de esta decisión?
Más irresponsable que valiente es no calcular que la suma de todas las medidas anunciadas, supone drenar de la circulación 15.000 millones de euros, enfriando aún más una economía que no está precisamente para muchos catarros. Lo acabaremos pagando con más empresas cerradas y más paro.
Si, mientras los bancos siguen repartiendo beneficios, la economía sumergida galopa a sus anchas, el fraude fiscal se ensancha, los grises coches oficiales siguen reluciendo en su ir y venir, la corrupción se convierte en un serial mediático y se convierte en arma arrojadiza de unos y otros, sin que nadie la ataje, cuando a los jueces justos se les quiere ajusticiar y el paro no deja de crecer…. hay que ser muy cobarde para asustarse al primer soplido de los “mercados”, con gran responsabilidad en todo este guirigay, y bajo su dictado hacerles pagar la fiesta, además en exclusiva, a los trabajadores, pensionistas y dependientes. Y de fiscalidad y equilibrios en los esfuerzos, mejor no hablar. No vaya a ser que los que más tienen, tengan que pagar más impuestos, y se acaben mosqueando.
¡¡Hay que tener valor….!! Y no precisamente por ser valiente.
Julián Buey
Secretario General de CCOO Aragón


Muy bien. Así se habla.
lamentablemente, es tal la “valentía” que sospecho que está cargada de inversión de futuro; no hace muchas semanas el inefable ministro de trabajo dejó caer – de manera inopinada – la oportunidad de invertir en planes privados de pensiones. Ello nos permitió conocer que la mayoría de sus Señorías – con independencia de la bancada que ocupan – disponían de tales planes. Lo mismo con la educación pública; no mejora como consecuencia de que el 95% de sus Señorías llevan a sus hijos a colegios privados, y otro tanto con la sanidad, y con….