Transparencia y subvenciones. ¿Quien alimenta la confusión?.

Posted: 12 julio, 2010 in Economía, Política, Sindicato

Que el concepto de ciudadanía vaya ganando espacio y con el las demandas de trasparencia sobre la gestión de lo público, no puede ser entendido como una amenaza para quien gestiona con honradez los recursos que la sociedad le encomienda administrar. El ejercicio del derecho de ciudadanía, la actitud crítica y responsable,  es un bien a cuidar y a ampliar, y debe ser entendido como un síntoma de buena salud democrática.  Las críticas ciudadanas son saludables y deberían  hacernos  crecer. A todos.  A las personas  y las diferentes opciones políticas que gobiernan o ejercen de oposición en nuestras instituciones.  Y también a las organizaciones que de una forma u otra gestionamos recursos públicos.  Con más razón a  las  que, como los sindicatos, aspiramos no solo a mejorar la calidad de vida de las personas  sino a profundizar el sentido democrático de nuestra sociedad.

No son las críticas razonadas y razonables lo que deba preocupar a los demócratas. Lo que puede ser objeto de preocupación,  es que desde algunos medios de comunicación parezca mayor el interés por generar sospechas infundadas con titulares manipulados y exentos de rigor, que el tratar de fomentar el noble ejercicio del periodismo con un mayor sentido del rigor informativo. Avanzar en la conciencia crítica de la ciudadanía, no es lo mismo que dejarse llevar por la tentación del titular fácil, de caer en la consigna sesgada e interesada o, peor, poner en marcha el ventilador para que la porquería en la que se mueven algunos, salpique sin razón a los que ponemos empeño en hacer las cosas bien. Viene todo esto a colación de algún desafortunado titular, tendencioso y falto de rigor, que pretendiendo darle al Gobierno de Aragón, por eso tan manido de las subvenciones,  lo hace en el trasero de  los sindicatos. O viceversa, quien sabe.

Veníamos diciéndolo, van a pretender ponernos bajo sospecha. Para algunos parece que somos el penúltimo enemigo a batir. Hasta hace poco, según algunos,  no defendíamos a los trabajadores al no convocar una Huelga General. Ahora parece que les estorba que la hayamos convocado.  Y en su estrategia de desgaste político, la derecha en España y en Aragón, no andan precisamente acertados, pretendiendo llevarse por delante lo que sea necesario.  Parecen empeñados en ejercer de oposición insustancial, con rasgos de histeria, dando palos de ciego a troche y moche,  sin acabar de alcanzar el meollo de ninguna cuestión. Mejor sería para este país, que a un gobierno errático y desubicado, le correspondiera una oposición mayoritaria seria, rigurosa y con alternativas. Pero no.  

Y ya tenemos al Partido Popular prodigando declaraciones en las que acusa al Gobierno de Aragón de “alimentar” a los Sindicatos para garantizarse la paz social.  Nada dice de las subvenciones que reciben los empresarios, sus organizaciones empresariales, cámaras de comercio, fundaciones, etc….. Ya sabrá el Gobierno como se defiende de ese duro juicio de la derechona sobre sus intenciones. Pero el PP está pinchando en hueso si lo que pretende es poner en duda ante la sociedad y  los trabajadores la autonomía, la honradez y el bien hacer de CCOO.

Doña Rosa Plantagenet Secretaria General de PP en Aragón, sabe perfectamente, o debería saberlo, que datos tiene,  que nuestra acción sindical la alimenta la cuotas de nuestros afiliados.  Y que eso nos permite actuar con autonomía de cualquier gobierno, del socialista o de los que pudieran venir.  Y parece que eso le molesta. Por eso parece empeñada, con la complicidad de algún medio de comunicación, en cuestionar que podamos gestionar formación profesional, parece fastidiarle que además lo hagamos bien.   O que trabajemos en la orientación  laboral de miles de personas, ayudándolas a insertarse en el mercado laboral. O que hagamos un excelente trabajo con  inmigrantes, contribuyendo a su normalización laboral y social. O que seamos activistas de la salud laboral en las empresas, trabajando la prevención y evitando centenares de accidentes y muertes en los tajos. No le gusta que cuidemos del medio ambiente en las empresas. Ni que tengamos programas de atención y prevención a las drogodependencias. Ni que trabajemos con personas en riesgo de exclusión social, para acercarlas al mundo del trabajo. No quiere que tengamos recursos públicos para hacer una gestión honrada y eficiente de los mismos, al servicio de los trabajadores y no de intereses y bolsillos privados.

 Y es que claro, un Sindicato no es una sociedad anónima, con capitalistas que se reparten beneficios. CCOO emplea los recursos públicos de forma finalista, invierte,  y así lo justifica debidamente, hasta el último euro público en la actividad social que le es propia, en la que tiene constitucionalmente encomendada y en la que se le encarga por medio de los convenios que firma con las administraciones, en base a la representatividad obtenida democráticamente en las elecciones sindicales de miles de empresas.  Por cierto, nada muy diferente de lo que pasa en otras comunidades autónomas con gobiernos conservadores. Nada demasiado diferente de lo que pasaba en nuestra comunidad autónoma cuando gobernaba el PP con el PAR.

Al Partido Popular de Plantagenet, ese nuevo “partido de los trabajadores” (manda huevos), está claro que lo que le estorbamos somos los trabajadores organizados, los que decidimos luchar por los intereses de nuestra clase, sin estar sometidos sino a nuestras propias decisiones, fruto de nuestras propias reflexiones y debates. Y preferiría que los recursos públicos que se gestionan democráticamente de forma social, se gestionaran por empresas privadas, incorporando a sus cuentas de resultados cuantiosos beneficios, en detrimento del servicio prestado a la sociedad. Por eso siempre hablan de las “subvenciones” a los sindicatos y siempre se olvidan de las que gestionan las organizaciones empresariales, que en su suma son bastante superiores. Y tampoco hablan de las subvenciones puras y duras a esos empresarios defensores del libre mercado, en el que piden un paréntesis cuando vienen mal dadas.

Julián Buey. Secretario General CCOO Aragón.

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