29S Respuesta en un contexto difícil.

Posted: 13 octubre, 2010 in Economía, Huelga General 29S, Movilizaciones

La huelga del 29S se ha desarrollado en un contexto  difícil. En una  profunda crisis económica, que dura ya más de dos años, con altísima y creciente tasa de desempleo, en un mercado laboral muy segmentado. Con percepciones muy diversas de cómo la crisis, las políticas y la reforma puede afectar en cada uno de los segmentos,  pero con una sensacion generalizada de desesperanza, producida por la ausencia de perspectivas . Y en una sociedad en la que los valores dominantes tienen mucho que ver con la exacerbación del individualismo y el sálvese quien pueda.

Un gobierno, que ha ido sufriendo una creciente pérdida de  credibilidad ganada a pulso, pasando a una velocidad vertiginosa de proclamar que ninguna de sus medidas para salir de esta iba a ser agresiva contra los derechos de los trabajadores, a tomar medidas en la dirección exactamente contraria. La oposición de la derecha ha estado especialmente beligerante propiciando una guerra sucia contra los sindicatos. Hemos contado con  el apoyo algunos diputados a la izquierda del PSOE, cuyo inestimable apoyo es siempre bienvenido. De los medios de comunicación que decir. Un pequeño repaso de las hemerotecas de estos días pasados, nos lleva  de los perdonavidas del “es tarde”, “no sirve para nada” o “no es el momento”, pasando por una amplia gama, hasta aquellos de la derecha más extrema (no pocos) empeñados en una auténtica campaña difamatoria  e histriónica en búsqueda no sólo del fracaso de la convocatoria, sino en otra mucho más peligrosa e irresponsable,  de l debilitamiento y desaparición del sindicalismo confederal de clase.

 Algunas de esas personas de bien, democráticas y constitucionalistas,  que están detrás de algunos potentes centros emisores de opinión, deberían meditar acerca de la gestión de los conflictos en una sociedad que dicen querer moderna. No es suficiente con negar aquellas contradicciones que generan los intereses diversos y a menudo contrapuestos de diferentes capas (clases) de la sociedad, para que estas desaparezcan.  No parece muy democrático, ni inteligente, ni tan siquiera útil, pretender cargarse la expresión organizada de las personas trabajadoras (Sindicatos), porque el conflicto no desaparece, tan solo se enquista con consecuencias imprevisibles. O se acaba gestionando de otras formas. Tampoco demasiado previsibles. O sí.

Me sumo a aquellos que dicen que  el éxito de la huelga general del pasado 29 de Septiembre, en toda su dimensión, se medirá por los resultados en la consecución de sus objetivos. Y para ello tendrán que transcurrir algunos meses. Como en todas huelgas, como en casi todas movilizaciones.

Sin embargo podemos evaluar tres de sus actos.

Primer acto. Proceso explicativo, desarrollado desde el momento en que se convocó, y que adquirió una mayor  intensidad desde el multitudinario acto de representantes sindicales en Vistalegre el pasado día 9 de Septiembre. En todo este periodo, miles de sindicalistas se han prodigado en asambleas de trabajadores, actos ciudadanos, encuentros con organizaciones variadas, ámbitos universitarios, partidos políticos…. para explicar lo extremadamente lesivo del contenido de la reforma laboral, de lo inadecuado de las políticas económicas, contrarrestar las campañas antisindicales, dar a conocer nuestras alternativas y trasmitir la certeza de que hay otras formas posibles de hacer las cosas. Los que hemos participado en ese proceso hemos tenido la oportunidad comprobar día a día como en este despliegue del Sindicato en los centros de trabajo y en la relación con entidades, asociaciones, ámbitos intelectuales, sociales y políticos,  iban ganando espacio nuestros planteamientos y adquiriendo más solidez la convocatoria de huelga. Aún con un arranque tardío y seguramente con algunas deficiencias, este primer acto de la movilización nos da un saldo extraordinariamente positivo.

Segundo acto, la extensión del paro. Piquetes informativos con notable incorporación de jóvenes y mujeres. Una jornada pacífica. Los incidentes fueron escasos y los agredidos fueron los miembros de los piquetes. Se cae el fantasma de la violencia piquetera, agitada por empresarios y medios afines. Los polígonos industriales sin actividad, las obras paradas, los transportes y la limpieza vial bajo mínimos….. Las calles de las ciudades, colapsadas en los horarios punta de cualquier día laborable, el 29S nos ofrecían un aspecto bien diferente. Una Huelga que tuvo desigual incidencia en algunos sectores.  En pequeñísimas empresas, casi de carácter familiar, es objetivamente más difícil enfrentarse a la presión del empresario. Conviene recordar que en miles de empresa de menos de cinco trabajadores, estos no tienen derecho a representación sindical en sus centros de trabajo y ahi   nuestra acción sindical topa con mayores dificultades. Hay sectores  emergentes, vinculados al sector de servicios,  más dispersos y con una acción sindical todavía muy débil. Y también los hay, porque no mencionarlo, algunos ámbitos en los que contamos con representatividad y medios humanos y en los que la huelga no ha calado suficentemente. Todo esto señala insuficiencias y/o deficiencias en las estructuras o acción sindical acerca de las cuales estamos obligados a algo más que reflexionar. Pero una valoración crítica sobre algunas de nuestras debilidades,  para nada desvirtúa la valoración global y cierta de un auténtico “huelgón”, que ha desconcertado por su incidencia a muchos de los agoreros instigadores de un fracaso.

El tercer acto, las calles de las principales ciudades de nuestro país tomadas por los trabajadores. Multitudinarias concentraciones y manifestaciones. Eso no se pudo ocultar. 

La jornada dejó claro que los argumentos  sindicales habían calado. Asi, no. No a la reforma laboral. No a nuevos recortes. No al alargamiento de la edad de jubilación. El seguimiento de la movilización abre un nuevo escenario de responsabilidad para los sindicatos. Y ¿ahora que?. Como decía Toxo, del “Así no”, hay que pasar al “Así, si”, señalando y negociando como queremos que sean las cosas, de forma coherente con lo que venimos diciendo en los últimos meses.

Julián Buey. Secretario General de CCOO Aragón.

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Comentarios
  1. Alfonso López dice:

    Este artículo hace una valoración auto complaciente, habla de pasada de algunas deficiencias que ni siquiera nombra, está ausente de autocrítica,y se sabe que es de CC.OO. por la firma del secretario general.

    En el primer párrafo habla de una sociedad con unos valores dominantes, pero yo echo en falta desde hace bastantes años que CC.OO. ofrezca otros valores propios para contraponer al sistema, y que sean nuestraas señas de identidad.

    Creo que es momento de la valoración, y la autocrítica, y de plantearnos un rearme ideológico, en el que vayamos debatiendo, y formulando el modelo de sociedad que queremos construir, si no queremos parecernos cada vez mas a gran una gestoría, que es la forma en que ya nos perciben bastantes trabajadores

    • ccooaragon dice:

      Gracias Alfonso por tu aportación al Blog. No se si el artículo es muy autocomplaciente. Pero es que estoy convencido que el Sindicato lo está haciendo bastante bien. Claro que con algunas deficiencias. Y claro que el proceso y el resultado de la huelga, sin desvirtuar para nada su valoración global muy positiva, señala algunos deficits organizativos y de acción sindical. Estos hay que debatirlos en cada ámbito para mejorar, estamos obligados. Ahora lo que toca es sacar rentabilidad a la huelga consiguiendo los objetivos que nos proponíamos y eso pasa por la negociación y también por la movilización. Estoy de acuerdo contigo en que el ejercicio de un sindicalismo responsable y útil para las personas trabajadoras es imposible sin una perspectiva transformadora, sin un espíritu muy crítico hacia el sistema que nos toca vivir y sin el debate de las ideas y la construcción de alternativas. Un saludo.