Tenemos que ser millones las personas trabajadoras que el próximo día 18 de diciembre nos manifestemos por las calles para evidenciar de forma clara que, como decía nuestro querido Marcelino Camacho, “ni nos domaron, ni nos doblegaron, ni nos van a domesticar”.
La Huelga General que el pasado 29 de septiembre llevamos a cabo los trabajadores y trabajadoras de este país fue un éxito en su seguimiento en los centros de trabajo y en las calles. Fuimos millones de personas las que dijimos NO a unos planes de ajuste del Gobierno de España que se está cebando exclusivamente en empobrecer más a los más débiles, en disminuir la protección social y las inversiones públicas, en arrebatarnos derechos y crearnos más inseguridad con una reforma laboral que sólo favorece a los empresarios; en amenazar las pensiones, no solo congelando las actuales, sino dificultando el acceso a las futuras y proponiendo alargar la edad legal de jubilación hasta los 67 años. Uno de los efectos más inmediatos de la Huelga General ha sido una importante remodelación del Gobierno. Pero el presidente Rodríguez Zapatero parece insistir que el problema no estaba en las políticas de ajustes, si no en cómo se comunican a la sociedad. Y lo remata con más ajustes en la misma dirección.
CCOO le decimos al presidente que se está equivocando una vez más. Las políticas de ajuste, la reforma laboral, no están dinamizando la economía ni está creando empleo. Están agudizando los problemas. Cada vez son más los que engrosan las filas del paro. Nuestros jóvenes tienen cada día más dificultades para acceder a un puesto de trabajo. Cada vez hay más parados y paradas de larga duración. Crece el número de personas paradas que no tienen protección alguna. El problema no son los nombres de las personas que llevan las carteras ministeriales, ni su capacidad de comunicarse con el mundo.
Tenemos que decirle al Sr. Zapatero que el problema es el giro dado a las políticas del gobierno a lo largo de este año. Hay otra forma de hacer las cosas. Hay que hacer reversible una reforma laboral que facilita, abarata y subvenciona el despido, que refuerza el poder empresarial en los centros de trabajo, que cuestiona la aplicación de los convenios en las empresas y que privatiza la gestión del desempleo. Vamos a hacer llegar al Congreso de los Diputados las voz de los trabajadores y trabajadores con una Iniciativa Legislativa Popular que estamos promoviendo desde el Sindicato. Vamos a recoger millones de firmas para que la Ley de la reforma se modifique con otra Ley promovida por los trabajadores. Hay que apostar por la reactivación económica y el empleo, por mayor protección a las personas en desempleo, por un sistema de pensiones público saneado, viable y con garantías de futuro, que en ningún caso pasa por jubilarnos a los 67 años a ampliando el periodo actual de 15 años de carencia. Llenemos las calles el próximo día 18 de Diciembre. Nos vemos en la Plaza de San Miguel, a las 12 horas.
Julián Buey. Secretario General CCOO Aragón.
Editorial de Trabajos Sindical Diciembre de 2010. Ver revista de CCOO en PDF

No se puede decretar el Estado de Alerta para un conflicto laboral. Ahora son los controladores la jugada maestra del agónico psoe pero, con las medidas que va a tomar en enero ¿quiénes seremos los próximos? No se puede militar a trabajadores si no se ha decretado un Estado de Excepción.
Esto es golpismo puro y duro.
Está muy bien que menciones a Marcelino Camacho. Aún estaría mejor que hubieses recordado su coherencia y su discurso del 77. Nos hubiéramos ahorrados el descrédito de los Sindicatos y de la Izquierda. Y, probablemente, se hubiesen podido frenar las indecencias, las mentiras y el despilfarro de este gobierno desastroso. Pongo el enlace del discurso que cito, sobre todo, para tanto antifranquista sobrevenido que sacó su ganas de luchar contra el tirano después de hacer cola ante su féretro y lamentar su muerte.http://www.retoricas.com/2010/10/marcelino-camacho-amnistia-al-fin.html