La crisis económica, la gestión que de la misma se está haciendo desde el gobierno central, sus efectos en las políticas autonómicas y locales, así como sus consecuencias últimas, traducidas en las condiciones de vida de la ciudadanía, está cruzando de forma inevitable la precampaña electoral en la Comunidad Autónoma de Aragón. El Partido Popular y el PAR, se están cebando en la crítica a la gestión que de la crisis económica y sus consecuencias se está haciendo desde los gobiernos autónomos y central.
No es preciso insistir mucho, por ser de sobra conocido, en el posicionamiento crítico del movimiento sindical hacia las políticas desarrolladas por el gobierno a lo largo de los últimos meses, que en sintonía con las orientaciones conservadoras que nos insuflan las instituciones y gobiernos de Europa, ha basculando el peso de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores, haciendo excesivas concesiones al permanente chantaje de los mercados financieros.
La disconformidad con las políticas gubernamentales ha sido, y está siendo, generalizada. A derecha e izquierda. Sin embargo desde los diferentes ámbitos ni se critica lo mismo, ni se proponen las mismas soluciones.
Parece que las derechas de nuestra comunidad autónoma (PP-PAR), con sus críticas, pretenden rebañar apoyo entre los trabajadores que, con razón, se sienten frustrados y decepcionados por la evolución de las políticas del gobierno y por el estado de la política en general.
Si embargo cuando las derechas, fundamentan sus críticas al gobierno en la “insuficiencia” de sus recortes, se les ve el plumero. Sus propuestas, sin demasiado disimulo, sirven para bascular todavía más la crisis sobre las espaldas de los trabajadores. Proponen menos impuestos para los que más tienen y más pueden evadir. Menos recursos para las administraciones, que se compensarán con menos protección social para los que más la necesitan. Adelgazamiento del sector público, pero para privatizarlos haciendo de ellos un negocio en lugar de un servicio a los ciudadanos. Tienen que aclarar si les parecen “insuficientes” la precarización del empleo, los contratos basura, el despido más barato…
Las derechas aragonesas se incorporan al embate contra los Sindicatos. Con especial ímpetu parece hacerlo el PAR que quiere sumarse a las prácticas de las derechas de ámbito estatal ahí donde gobiernan. La derecha nacionalista, derecha se queda, aunque se vista de centro. Ya lo estamos comprobando en Cataluña.
Votar es un derecho democrático conseguido tras largos años de dictadura. Y aunque su solo ejercicio no es suficiente para una plena participación de la ciudadanía en la cosa pública, sigue siendo un medio básico, pero fundamental, para expresarnos políticamente. Un derecho al que los trabajadores, la ciudadanía, no podemos renunciar.
No parece lógico que unas propuestas políticas dirigidas a reducir derechos y rentas laborales, suscite mucho entusiasmo entre los que vivimos exclusivamente con la nómina que cada mes nos da nuestro trabajo.
Sin embargo la inhibición electoral de las personas trabajadoras, aunque se pueda entender en la decepción y el creciente excepticismo, favorece las opciones de los que quieren profundizar las políticas antisociales para salir de la crisis.
Las derechas, sin aportar propuestas alternativas y con su mensaje a menudo oportunista y exento de rigor, orientan en gran medida su discurso a cohesionar a la parte más conservadora de la población, asegurándose su voto. La abstención de la izquierda desilusionada y escéptica, puede dar la mayoría política a la derecha, sin que tengan mayoría social.
En Aragón necesitamos darle un giro más social a las políticas. Unas instituciones más comprometidas con el empleo, con la educación, con la sanidad, con la protección social. Y lo que nos proponen las derechas va orientado en la dirección contraria. Las opciones a la izquierda, tienen el reto de explicar sus políticas, sus alternativas, de hacerlas creíbles y posibles. En la campaña electoral van a tener la oportunidad de explicar con cercanía, con sinceridad, con honradez, lo que piensan de todo esto, y que alternativas nos dan para ese giro. Tal y como están las cosas, igual es demasiado pedirles que nos vuelvan a ilusionar. Pero con que nos persuadan tan solo un poco, de que mirando a la izquierda hay diferentes opciones por las que puede merecer la pena seguir apostando, o apostar de nuevo, puede que sea suficiente. Yo estoy convencido de que hay opciones y que el día 22 de mayo no podemos quedarnos en casa, renunciando a expresar nuestra opinión por medio del voto.


El aspecto partidario sindical es la esencia medular de la masa obrera, sin la cual las Empresas mueren. Por esta razón, es prioritario ser y estar sensibilizado de los ideales revolucionarios obreros, los cuales obviamente son contrarios a los intereses rapaces del capitalismo, por eso hay que actuar sin titubeos.
!Saludos! Gabriel