
Parece que los años de crisis no son los mejores para que el diálogo entre las organizaciones sindicales, patronales y gobiernos, produzca acuerdos con facilidad. Las dificultades económicas y sus repercusiones en el tejido productivo y en las personas, deberían ser un estímulo para acordar medidas que hagan el camino hacia la salida más breve, o que al menos alivien los efectos perversos en los colectivos más vulnerables.
Sin embargo en los últimos tiempos se han impuesto en los gobiernos las consignas de los mercados, entre los empresarios la tentación de esperar a que los cambios en la política les sea más favorable que los acuerdos sociales. Y eso mientras crece el beneficio rápido para algunos y las dificultades para otros. Muchos trabajadores, pensionistas y también autónomos y pequeños empresarios, lo están pasando mal. Con la cobertura ideológica del liberalismo económico y la culminación de una campaña de años de desprestigio de lo público y de sublimación de lo privado, las cosas se han puesto difíciles.
Es posible que con algunos errores, pero con un alto grado acierto global, bajo mi punto de vista poco cuestionable, el movimiento sindical ha estado sosteniendo con firmeza el timón, manteniendo la unidad de acción de los dos grandes sindicatos, CCOO y UGT, sabiendo hacer propuestas y realizando importantes esfuerzos movilizadores, con objetivos claros.
Hay que recordar, que la persistencia de CCOO y UGT en mantener vivas las mesas de negociación y con la firme voluntad de llevarlas a buen término, fue determinante para que el 2 de Febrero de 2011 se firmara el Acuerdo Social y Económico. El 20 de Septiembre de 2010 se había producido una Huelga General en este país.
En estos últimos meses se han materializado en el BOE algunas de las propuestas del Acuerdo Social y Económico, firmado el 2 de Febrero de 2011, algunas de ellas largo tiempo reivindicadas pro CCOO. Su contenido va a mejorar la vida de miles de personas
En agosto se publicó dela Ley de reforma de las pensiones, que ha requerido de un esfuerzo explicativo en los tajos por parte de los Sindicatos, pero que ha garantizado la viabilidad del sistema para algunos años y lo ha alejado del debate electoral.(¿Qué reforma nos tendría preparada Rajoy ahora?) Y aunque ha elevado las exigencias de cotización, en contra de lo que equívocamente se viene diciendo, NO generaliza la jubilación a los 67 años.
En septiembre vio la luz la Ley que regula la integración de los trabajadores por cuenta ajena del sector agrario en el régimen general de la Seguridad Social, equiparando derechos de protección social de más de 800.000 personas.
También se ha regulado por Real Decreto la cotización de las personas integradas en programas de formación, los llamados becarios. Miles de jóvenes verán cada año reconocidos periodos adicionales de cotización ala Seguridad Social. Se abrió el periodo hasta 31 de Diciembre de este año, para que antiguos becarios suscriban convenios especiales que les permitan incorporar hasta dos años de cotizaciones por periodos de becas ya finalizados previstos por el Gobierno. En nuestra opinión, este plazo aún deberá ampliarse más en el futuro.
El 11 de noviembre, se aprobó en Consejo de Ministros la actualización de la relación laboral de las empleadas de hogar. Junto a la integración en el régimen general de la Seguridad Social, a partir de 1 de Enero de 2012, se abre un proceso de mejora sustancial de las condiciones de trabajo y equiparación en protección social para las más de 700.000 personas que trabajan en este sector.
El 18 de noviembre, en el último Consejo de Ministros previo a las elecciones generales, el Gobierno, aprobó el Real Decreto que regula el procedimiento para establecer coeficientes reductores de la edad de jubilación en trabajos especialmente penosos, tóxicos, insalubres o peligrosos.
El diálogo social no ha dado de si todo lo que hubiéramos deseado. Pero no poner en valor todos estos avances, que pueden parecer modestos, pero que son enormemente importantes para los miles de personas trabajadoras afectadas, y más apreciables aún en los tiempos difíciles como los que vivimos y en los que se suelen producor retrocesos, sería injusto. Como lo sería no relacionarlos con el esfuerzo movilizador de miles de personas trabajadoras de este país y con una estrategia globlalmente acertada de CCOO y UGT.
Diálogo Social, si. Para avanzar. A pesar de algunos fracasos. Y aunque a veces cueste percibir su utilidad.
