La lógica de los recortes.

Publicado: 25 julio, 2010 en Economía, Huelga General 29S

Los presupuestos generales de 2010  ya marcaron un cambio en la política económica del Gobierno. El 29 de Enero el gobierno central anunció un plan de austeridad que, entre otras medidas, anunciaba un recorte de 50.000 millones de euros y proponían alargar la edad de jubilación de los 65 a los 67 años. El 12 de mayo se anunció un nuevo plan de ajuste, con un recorte de 15.000 millones de euros adicionales. En junio nos cae como una losa la reforma laboral, que facilita y abarata el despido además de desproteger más a los trabajadores en las empresas, fragilizando la negociación colectiva y dando todavía más poder a los empresarios.

Todas estas medidas han sido aplaudidas por los partidos de coalición de gobierno en Aragón, PSOE-PAR, que se apresuran a preparar unos presupuestos autonómicos bajo la misma óptica. Los sectores económicos y empresariales así como el PP también han mostrado su apoyo a los planes de recortes impuestos por los mercados financieros,  en todo caso matizado por críticas a  su insuficiencia.  Tan solo CHA e IU han manifestado un claro desacuerdo.  

Sin un horizonte de salida a la crisis,  con restricciones en el crédito, sin inversiones empresariales, con el consumo de las familias bajo mínimos, recortar la inversión y el gasto social público es un suicidio económico.  Es totalmente incompatible con la reactivación económica,  con el sostenimiento y creación de empleo. Tiene el efecto contrario.

La lógica de los recortes tiene su traducción en una importante disminución de las inversiones para Aragón en obras públicas, que además de ralentizar el desarrollo económico de esta Comunidad Autónoma, llevará al desempleo a miles de personas. No parece muy creíble  que todos aquellos que practican y apoyan la reducción del gasto público, e incluso lo estiman insuficiente, ahora parezcan escandalizados por sus consecuencias. La lógica de sus demandas llevaría a  una mayor contundencia en los recortes por parte del gobierno central. Sería deseable un mayor grado de coherencia por parte de los sectores políticos que pretenden estar en misa y repicando.

Vamos a sufrir más consecuencias de estas políticas. La ausencia de planes de estímulo sectoriales, van a detraer recursos y actividad para las PYMES y tendrán una repercusión negativa en el empleo. Los salarios devaluados y la percepción de inseguridad retraen el consumo, paralizan más la economía y lejos de superar la crisis, la agudizan en un bucle perverso.

La reforma laboral  va a producir despidos más rápidos y más baratos. La contratación temporal va a seguir siendo la principal puerta de entrada y de permanencia en el mercado laboral. Se generaliza el trabajo con menos seguridad, más precariedad y peores salarios.

No caben engaños, las políticas económicas del Gobierno tienen efectos devastadores no solo para las personas trabajadoras sino para el conjunto de la economía. El gobierno socialista  está sufriendo un serio desgaste y además no va a conseguir así la aquiescencia de los sectores económicos y empresariales. Por otra parte, la derecha ya sea en el gobierno o en la oposición, según los ámbitos,  no gana precisamente en credibilidad apoyando los recortes y exigiendo menos gasto público, para luego escandalizarse de sus consecuencias, como están haciendo hipócritamente el coaligado gobernante PAR y el opositor PP.

 Lo cierto es que “los mercados”,  nueva eufemística denominación para el capitalismo más depredador, nos saquearon especulando, lo volvieron a hacer para salvarse y quieren seguir haciéndolo, apropiándose de los recursos públicos y dictando a los gobiernos las políticas a desarrollar.

Nos estamos jugando mucho. Económica, socialmente y en valores democráticos. Hay otras formas de hacer las cosas. Con el sacrificio y la aportación de todos, pero mayor de los que más tienen. Con la mirada puesta en el bienestar de las personas y  en el futuro de nuestros hijos.

 Hagamos de la Huelga del 29 de septiembre una gran demostración cívica de descontento. En el clamor de una exigencia para que  las cosas se hagan de otras formas.

 Julián Buey. Secretario General CCOO Aragón.

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