Tenemos que pararles los pies

Publicado: 15 septiembre, 2010 en Huelga General 29S, Movilizaciones, Sindicato

9/09/10 Concentración de Representantes Sindicales. Vista Alegre, Madrid

En los largos meses que está durando la crisis, hemos tenido un Gobierno que se jactaba de no tomar medidas que afectaran a los derechos de los trabajadores. Una mirada retrospectiva de todo este tiempo nos descubre ingentes cantidades de recursos económicos públicos, aportados en su inmensa mayoría por las clases trabajadoras, puestos a disposición del salvamento del sector financiero y en muchos casos de grandes empresas. Es cierto que  en todo este tiempo se ha  manteniendo un cierto grado de protección al desempleo,  el gobierno español y el de  algunas autonomías han empleado parte de sus recursos públicos en incentivar la economía, y hasta fechas recientes no se habían producido modificaciones legislativas en el terreno laboral que significaran pérdida de derechos para los trabajadores.  Pero no es menos cierto que para hacer mantener ese tono al gobierno, los sindicatos y los trabajadores no hemos dejado de movilizarnos a lo largo de todo este tiempo.

Sin embargo, el año 2010 dio comienzo con drásticos recortes en los presupuestos. Y siguió con graves agresiones a los derechos de las personas trabajadoras.

En febrero un plan de austeridad de  más de 50.000 millones cuestionaba el papel público para dinamizar la economía y generar empleo.  En esa misma fecha se  proponían recortes en el sistema público de  pensiones, cuestionando su viabilidad de forma injustificada y proponiendo alargar  la edad de jubilación hasta los 67 años.

En mayo un plan de ajuste adicional de 15.000 millones congelaba las pensiones, reducía los salarios en el sector público, inducía la misma dinámica en las empresas privadas y limitaba todavía más el margen de maniobra para reactivar una maltrecha economía.

En junio, después de contribuir al fracaso del diálogo entre sindicatos y empresarios para pactar  reformas consensuadas en materia de mercado laboral,  el gobierno legisla unilateralmente, facilitando y  abaratando sustancialmente el despido, de forma drástica y generalizada, para todos los trabajadores, amplía la capacidad arbitraria de los empresarios en las empresas para gestionar las relaciones laborales, cuestiona la validez de los convenios en las empresas, entre otras cosas facilitando  los descuelgues salariales, amplía el campo de acción de las ETTs, y avanza decididamente en la privatización de la intermediación laboral, entre otras cuestiones.

En el verano, algún ministro, el de Fomento, se ha deslizado anunciando mayor presión fiscal para los más ricos, alguna ministra, la de Economía,  se ha apresurado a desmentirlo dejando las cosas en su sitio y algún otro, el que pronto dejará de ser el de trabajo,  ha pretendido poner en sospecha a las personas paradas, amenazándolas y poco menos que responsabilizándolas de su propia situación de desempleo. 

Renacen, con nuevos bríos, las pretensiones del gobierno de extender la edad de jubilación hasta los 67 años y alargar el período de cálculo para pegarle un buen tajo a las pensiones, pasando de diálogo social y olvidando el sentido de responsabilidad que los Sindicatos siempre hemos tenido en un tema tan sensible como las pensiones.

 En su servilismo a los poderes financieros, en su sumisión a las políticas que se marcan en Europa por los intereses que no son precisamente los nuestros, no sabemos hasta dónde pueden llegar. Por eso hay que pararles los pies. Tenemos que impedir que sigan adelante con las agresiones que llevan en cartera o de otras nuevas fruto de ocurrencias  propias o ajenas.

 Los días que restan hasta el 29 de septiembre, tenemos que multiplicar con información, con argumentos, los  activistas de la Huelga General. Vamos a ganarla. Vamos a pararles los pies. 

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