3543 placas de acero galvanizado. Memoria en el cementerio de Torrero.

Publicado: 27 octubre, 2010 en memoria histórica

3543 placas de acero galvanizado. Cada una de ellas pretende rescatar del olvido a una persona con la vida truncada demasiado pronto.  Nombres, apellidos y edad. 17, 24, 35, 28, 22…… eran las edades de los republicanos fusilados en las tapias del cementerio de Torrero en Zaragoza.  Todas las placas constituyen un monumento a las víctimas del franquismo, que apenas puede aliviar la estela de dolor, rabia y pena que la barbarie, la humillación, la tortura y la muerte dejaron tras de sí, perdurando a través de varias generaciones. Hoy ha habido discursos en Torrero. Y poesía. Y música. Y emoción a duras penas contenida. Nadie puede devolverles a la vida. Nadie puede ya vivir la vida de los que de ella fueron brutalmente expoliados. Nadie podrá devolver tantos sueños truncados, tantos amaneceres perdidos, tantas miradas tiernas, tantas caricias no natas…. Una banda de desalmados quiso darle marcha atrás a la moviola de la historia. Y para eso se llevó por delante a lo mejor de un país. Hoy las buenas gentes, hijos, sobrinos y nietos de aquellas  buenas gentes republicanas, comunistas, anarquistas socialistas…..o sencillamente demócratas, lloraban en Torrero. La iniciativa del Ayuntamiento de Zaragoza, adoptada por unanimidad, de levantar este monumento conmemorativo, de realizar este acto, es digna de elogio. Un nombre gravado en una placa de acero galvanizo. Y una edad temprana que se clava en la retina, te duele en el corazón y te empaña los ojos, porque no es tan solo el número que señala los años que cada uno vivió; es el grito transformado en cifra de lo mucho que les quedaba por vivir….  Nunca se hizo justicia. Nunca se castigó a los asesinos, que llegaron a una “venerable” vejez, fueron muriendo en sus camas, rodeados de los suyos, recibieron la extremaunción y fueron cristianamente enterrados…. ellos, las bestias que tanto dolor provocaron. Queda mucho por hacer. Muchas fosas y barrancos en las que yacen restos de personas asesinadas por la dictadura fascista de Franco. Habrá que seguir recuperando su memoria. No hay revancha que valga. Pero no hay, no puede haber, olvido. Ni perdón.

 Julián Buey

Monolitos contra el olvido.  Uncastillo 24 de Julio de 2010

Me quitasteis la vida lo único que tenia me quitasteis la tierra y la yerba y el rumor del río y la lluvia en la cara y el frescor de la mañana que pone los pelos de punta y el humo del aliento en el invierno y el sudor de la siega que parar con un pañuelo en la frente me quitasteis discutir con mi padre y reconciliarme con el abrazar a mi madre y reconciliarme con ella pelear con mis hermanos amar a mi mujer y fundir mis humedades con las suyas hasta hacer estallar los sentidos me quitasteis los llantos de los hijos que no pude tener y su sonrisa ni dejasteis que llorara de emoción mientras los veía crecer me quitasteis enseñarles a hablar a leer a reaprender el mundo con ellos devorarles a besos y sentir las yemas de sus dedos en mi cara me quitasteis las canas y los años cuidar de los míos y que los míos cuidaran de mi me quitasteis los sueños de un mundo mejor que sin bestias como vosotros”

“Sigo aquí cubierto por la tierra rozando mis huesos con otros huesos queridos conocidos o desconocidos perdido en una fosa común en un barranco  o en unos pozos cubiertos de cal muerto de años no vivo ni puedo desear ni recordar ni olvidar ni odiar ni perdonar ni tener esperanza pero si pudiera desear desearía salir de aquí y arrastrar mis huesos hasta donde yacen los tuyos ahí donde los cipreses bajo una lápida que recuerda tu nombre y tiene un epitafio y recuerda que ha habido gente que te ha querido no puedo pero si pudiera arañaría la tierra hasta encontrarte para poner mi calavera ante la tuya no puedo gritar pero si pudiera te gritaría preguntándote por qué truncaste mi vida y si ha merecido la pena que sentías cuando durante años seguiste adivinando mi mirada en la mirada de los míos no puedo sentir deseo de desahogarme pero si lo sintiera te diría que eres un desalmado salvaje hijo de la gran puta vestida de azul un pobre bastardo engendrado de sueños imperiales y un patético cabrón marioneta de intereses poco confesables no puedo desear  pero si si pudiera desearía que esto no hubiera pasado y nunca que nunca mas volviera a pasar no puedo recordar ni olvidar pero si pudiera nunca dejaría de recordarte la escoria asesina que fuiste ni olvidaría el genocidio del que fuiste cómplice e impulsor no puedo perdonar porque no puedo pero si pudiera no quiero no puedo tener esperanza pero si pudiera la tendría puesta en los que recogieron nuestras ilusiones y nuestros proyectos y siguen dando algo de ellos por ese mundo soñado en el que las desigualdades las injusticias la violencia el odio ya no existan”

(Pascual Micaley)

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