Las reformas tramposas y el paro.

Publicado: 5 julio, 2011 en Economía, Empleo, Jóvenes

Después de varios años de crisis y destrucción de empleo las noticias de un ligero repunte del empleo en el mes de Junio ya no dan lugar a equívocos para nadie. En la primavera de 2009 ya apuntábamos a que ese crecimiento no significa una recuperación real del empleo, sino tan solo del espejismo que produce el efecto de estacionalidad. Hoy estamos en las mismas. Pero mientras la tasa interanual de paro no para de crecer, el crecimiento coyuntural del empleo en Junio en este año ha sido menor que el del año pasado. Y si podemos observar y valorar como positivo un repunte mayor del empleo en el sector industrial, sigue siendo evidente la incapacidad de nuestro mercado de trabajo para generar el empleo suficiente a para compensar la destrucción de miles puestos de trabajo a la que estamos asistiendo. Pero aún, a pesar de la estacionalidad, el colectivo en el que aumenta el desempleo es el de nueva incorporación al mercado laboral. Se contribuye así a consolidar unas tasas de paro juvenil que deberían encender todas las luces de alarma social. La falta de perspectiva para nuestros jóvenes es mucho más que un serio problema. Debería ser para nuestros gobernantes y empresarios una prioridad absoluta en la que hacer confluir de forma urgente políticas de consenso.

Mes tras mes, las estadísticas dejan en evidencia a los que nos impusieron una reforma laboral tramposa. A los que cambian las reglas de la negociación colectiva.

El paro crece. Y también la temporalidad y precariedad contractual. Y los espejismos veraniegos no pueden ocultar la cruda realidad.

Los sectores políticos y empresariales más fundamentalistas, contra toda evidencia siguen insistiendo en su necesidad.

La realidad es tozuda, y los datos económicos y de empleo, se empeñan en demostrar que las reformas acometidas y las que se propugnan, con mayor profundidad, no tratan sino de aprovechar la crisis para cargarse derechos laborales y adelgazar el estado de bienestar, en beneficio unos pocos.

Los dos grandes partidos, siguen empeñados en su afán reductor de derechos sociales y laborales. Cierto es que es preciso esforzarse para intentar atisbar sus diferencias de fondo en materia de ajustes. No difieren, salvo en el énfasis verbal, en la aplicación de ese llamado pacto por el euro al que parece no importarle el desempleo, priorizando reducción del gasto público. Deberían explicar como se digiere eso en un país como el nuestro, con tasas de desempleo de las más altas de Europa y de más bajo endeudamiento público.

Un ejercicio responsable de la política, debería llevar a nuestros actuales gobernantes, y a los parece van serlo en un futuro cercano, a reconocer lo evidente: el más rotundo fracaso de las políticas económicas europeas que propugnan y practican. Unas políticas que empobreciendo a la mayoría de la población, disminuye la demanda, hace cerrar pequeñas empresas y manda al paro a millones de ciudadanos.

Un compromiso real con la ciudadanía debería llevar a dar un decidido giro, atendiendo a los intereses de la mayoría de la población.

Ya está bien de marear la perdiz. Lo que se está haciendo no sirve más que para consolidar los privilegios de unos pocos y ampliar el campo dela pobreza. Asíno habrá recuperación económica. Lo estamos repitiendo desde hace meses. Hay otras formas de hacer las cosas. Jugando limpio, aportando todos, más los que más tienen. Y urge. Para eso debe servirla política. Cuando se hace demasiado tarde, de nada sirve ya llevarse las manos a la cabeza.

Julián Buey. Secretario General CCOO Aragón.


Publicado en Heraldo de Aragón 6 de Julio 2011. Ver PDF

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