El futuro pertenece a las mujeres.

Publicado: 12 marzo, 2013 en Sindicato

130308 Manifestacion

Manifestación 8 de Marzo 2013. Zaragoza.

Oportunas jornadas las organizadas por la Secretaría de Igualdad de CCOO de Aragón, sobre la igualdad de género.  Hemos agradecido las participaciones como ponentes de la Profesora de Derecho de la Empresa Susana Torrente Gari, de la Secretaria de Comunicación y políticas de igualdad de la Federación de Industria Raquel Hernández Giner y de la responsable del Gabiente Técnico de CCOO de Aragón, la economista Sonia Vergasa Pérez.

Una jornada dirigida fundamentalmente a cuadros sindicales de CCOO, válida para el conjunto del Sindicato, hombres y mujeres, para recordar que no podemos permitirnos la disminución de tensión en materia de igualdad. Útil para seguir incidiendo en las mujeres del sindicato, en el hecho de que si bien es imprescindible la participación de los hombres en el desarrollo de las políticas de género e igualdad, la acción decidida de las mujeres es insustituible. La igualdad, en cualquier ámbito, jamás se ha conseguido por la acción redentora de nadie, sino fundamentalmente  por la acción liberadora de las personas que más sufren la desigualdad.

Somos hijos e hijas de tiempos oscuros. Tiempos en los que a la mujer solo se le hacía visible y se le reconocía, en su papel de esposa, madre y ama de casa. Un rol que se ha trasmitido de generación en generación, convertido en una enorme losa que todavía tiene gran peso como lastre para el desarrollo definitivo de la igualdad de género.

El nacimiento organizativo del Sindicato en los albores de la democracia contó con la participación de mujeres jóvenes. En CCOO de Aragón ya realizamos un homenaje e hicimos entrega del Premio Compromiso a las primeras mujeres partícipes en órganos de dirección.  Pero también es oportuno recordar a decenas de mujeres que no pudieron durante mucho tiempo a la participación sindical. Compañeras, también muy jóvenes, que se vieron sometidas a presión social y familiar, con un entorno que no apoyaba, ni entendía la apuesta sindical por parte de una mujer. Recuerdo a alguna compañera del Sindicato de Construcción que se vio obligada  a abandonar, comentando con tristeza que se jugaban su pareja, su familia…Ser sindicalista nunca ha sido fácil, ha supuesto, sigue suponiendo en ocasiones, riesgos para las carreras profesionales. Para las mujeres ha sido todavía más difícil, con un entorno hostil no solo en el ámbito laboral sino también en el social y personal.

Se ha avanzado. Eso es indudable. La presencia de la mujer en la Universidad es extraordinaria.  La incorporación de la mujer al mercado laboral ha sido imparable. La tasas de población activa femenina cada vez se aproximan más a la masculina. Ha habido avances en la igualdad de género. Y en eso CCOO, particularmente las mujeres de CCOO, algo hemos tenido que ver, tanto en los centros de trabajo, como en la influencia que hemos podido ejercer en la sociedad. En el Sindicato se va ampliando día a día la afiliación de mujeres, crece el número de mujeres elegidas como representantes sindicales en los centros de trabajo, aumenta la presencia femenina en los órganos de dirección…..

Pero….. Pero no podemos, darnos por satisfechos. Hay motivos más que suficientes para no estarlo. Sigue el acoso a las mujeres en los ámbitos laboral, social y familiar. Estremece la cuantía de víctimas de violencia de género. Siguen reproduciéndose roles ancestrales en las familias que perpetúan formas de desigualdad de género. Las cargas familiares siguen, en gran medida, repartiéndose de forma desequilibrada. Persiste la brecha salarial hombre-mujer. En unos casos de forma evidente, en el mismo sector, en la misma empresa, igual trabajo se remunera diferente, a la baja, para las mujeres. En otros por la asignación de responsabilidades; dirección y responsabilidad para hombres, categorías inferiores para las mujeres. Discriminación por sectores, los que cuentan con más presencia femenina suelen tener peores condiciones.  Mayor incidencia de la contratación a tiempo parcial para las mujeres; la voluntariedad no existe, es la presión social y familiar o la simple oferta empresarial la que hace que esto se así. En general hay un mayor nivel de exigencia para las mujeres a la hora de demostrar la misma valía que un hombre. La presencia de la mujer en cargos directivos de empresas y entidades, a pesar de haberse visto incrementada, dista mucho de alcanzar la de los hombres.

En el Sindicato, a pesar de los avances, a pesar del intenso trabajo realizado, sobre todo desde las Secretarías de la Mujer, hemos conseguido una mayor feminización en las tareas técnicas y administrativas que en los órganos de dirección… Cuando, de forma periódica, el Secretario General Confederal, Ignacio Toxo, convoca reunión de responsables territoriales y federales, suele comenzar dando la bienvenida a los asistentes a ese cónclave de “Secretarios Generales y  Secretaria General”; así es, en Federaciones Estatales y Uniones de Comunidad Autónoma o Nacionalidad, Federales y Territoriales, tan solo contamos con una mujer en responsabilidad de Secretaría General.

En igualdad de género, desde la actividad sindical,  hay mucho por hacer.

 Hemos de ser más incisivos en los planes de igualdad, que no podemos acometer como si de un mero trámite se tratara. No es suficiente con valorar  estadisticamente  los  planes que incluimos en los convenios; hay que profundizar en la valoración de  su contenido y en  lo vinculante de las propuestas.

Tenemos que ensanchar las posibilidades de influencia  en los entornos familiares de nuestros afiliados y afiliadas para contribuir a que no sigan reproduciéndose roles de género, contribuyendo a la igualdad en este ámbito.

Debemos sostener la beligerancia, la tolerancia cero, con el acoso y el maltrato. En la sociedad, en la empresa, en la familia.

No podemos bajar la guardia en la negociación colectiva y en la acción sindical.

Tenemos que dar un fuerte impulso a la incorporación de las mujeres a las responsabilidades sindicales en el seno del Sindicato, desde la convicción y la práctica de cada día, mucho más allá de las cuotas de género.

Las dificultades, su superación,  hacen crecer a las organizaciones y a las personas. Estoy profundamente convencido de que el futuro es de las mujeres. Y esto no es una percepción influjo de un 8 de Marzo.

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