La dimensión humana de la crisis

Publicado: 13 diciembre, 2013 en Diálogo Social, Igualdad, Trabajo Sindical

Las estadísticas que periódicamente nos van dando cuenta sobre la situación económica y social de nuestro país, no son tan solo cuadrantes, que pueden suscitar interesantes y apasionados debates. Nos hablan personas que lo están pasando mal. Muchas de las que trabajan ven reducidos sus salarios,  se les añaden dificultades para llegar a final de mes, tienen miedo a la pérdida de su empleo y muchas incertidumbres sobre el futuro de sus hijos de sus propias  pensiones.  Algunos de los pensionistas recientes empiezan a considerarse afortunados por haber conseguido llegar al final de su vida laboral con el reconocimiento de una pensión, que nadie les ha regalado. ImagenSensación empañada por promesas inmisericordes de futuros recortes. Algunos parados van rotando entre la nada, prestaciones escasas y trabajos en condiciones miserables. Otros sin trabajo, sin prestaciones y sin esperanza.

Y claro que hay personas que trabajan en sectores competitivos, o en los que el sindicato es fuerte y se va sujetando empleo y manteniendo condiciones laborales y salariales decentes.

Pero hay muchos, cada vez más, que no tienen nada. Nada. Un número creciente de familias no dispone de ningún ingreso regular. Vivimos en un  país en el que algunos nadan en la opulencia, en el que  no hay ausencia de riqueza.  Lo que hay es un reparto injusto de la misma. Pero nuestros gobiernos son incapaces de articular soluciones, por muy modestas que sean, a esos dramas que se van multiplicando. El Ingreso Aragonés de Inserción,  que se fue mejorando con propuestas sindicales,  en el contexto del diálogo  social con empresarios el Gobierno de Aragón, ampliando su cobertura, se está demostrando claramente insuficiente Además adolece de una  tramitación desesperadamente lenta, por la falta de recursos destinados a su gestión, cuando las familias que lo solicitan necesitan de ese ingreso de forma urgente.

La propuesta de CCOO de una renta mínima para todas esas personas sin otra cobertura,  que son las que más sufren la crisis, está razonada, es razonable,  pragmática y posible (ver Gaceta Sindical 168). Si no se entiende ni se atiende es que se está en las nubes. O se es de la peor ralea.

Julián Buey, para Trabajo Sindical Digital nº33 

 

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