Reforzar el Sindicato. 

Publicado: 12 junio, 2014 en Sindicato

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Las reformas laborales, esas que se nos vendían como ungüentos mágicos para curar las graves dolencias de nuestro mercado laboral y, decían, la competitividad de nuestras empresas, no dejan de producir  rastros de graves secuelas.  Estaba claro que se trataba de reformas de parte, diseñadas para beneficiar a unos, empresarios, y perjudicar a otros, trabajadores. Hemos podido comprobar como los EREs se vieron notablemente incrementados durante todo el año pasado.No ha cedido la destrucción de empleo facilitada por esta vía, aún después de varios años de duros ajustes de plantillas. El ataque a la negociación colectiva, no ha sido tan solo una agresión al movimiento sindical, que también, sino fundamentalmente un tremendo bocado a los derechos y el bolsillo de los trabajadores y trabajadoras, con mucha mayor incidencia en los menos organizados en Sindicatos y con menos capacidad de respuesta sindical.  Hemos visto caer convenios y  se ha reducido de forma importante el número de los registrados con relación a otros años. En muchos de estos acuerdos ha habido congelación salarial, cuando no disminución. El incremento medio de los que al final se firmaron y registraron fue de un escasísimo 0,29%. En los que se mueren por falta de negociación o acuerdo, el incremento es nulo o decaen a mínimos las condiciones laborales. Y todo esto, sin hablar del aumento de la economía sumergida, en la que no existen los derechos laborales, ni regulación alguna, ni cotizaciones sociales e impuestos.

No, las reformas laborales no eran inocentes. Las puertas abiertas por el gobierno para facilitar la inaplicación de los convenios, los esfuerzos para tumbar la negociación sectorial, eliminando su función de colchón, dando prevalencia, a la baja, a los convenios de empresa, la pérdida de ultraactividad y la individualización de las relaciones laborales, han ejercido, como estaba previsto, de brutal chantaje, para forzar peores condiciones bajo riesgo de quedarse sin convenio.

Pero la resistencia en los sectores y empresas más organizadas sindicalmente, hace parar agresiones y preservar derechos.  Cada día está más claro. Ahí donde hay sindicalistas serios, peleones, consecuentes y honrados, se mantienen mejor las condiciones laborales y el empleo. Donde hay Sindicato, personas trabajadoras organizadas, con apoyo, hay más fuerza, hay perspectiva, hay movilización, hay negociación… Se mantienen derechos en mayor medida. Ya deberíamos tener la lección bien aprendida. Afiliar, organizarnos, construir sindicato, ser eficientes y claros en nuestra labor sindical. No hay otra.

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