Los presupuestos.

Publicado: 26 septiembre, 2014 en Economía, Empleo, Jóvenes, Negociación Colectiva, Sindicato, Trabajo Sindical

ecuación cero

El gobierno aprueba el anteproyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado. Serán sometidos posteriormente a trámite parlamentario, aunque dada holgura numérica con la que cuenta el Partido Popular, nada hace prever que se produzcan cambios sustanciales.

Los presupuestos, plasmación numérica de las políticas, no son neutros. Responden a la voluntad política de quien los elabora. Y marcan, entre otras cuestiones y con mayor repercusión en época de crisis,  sobre que sectores de la población recaen mayores sacrificios para la recuperación.

Este año se presentan en el contexto de una campaña gubernamental de optimismo desmesurado y nada fundamentado, en cuanto al crecimiento económico. Actitud que algo tendrá que ver  con la proximidad de nuevos comicios electorales y los meneos que las encuestas prevén en la futura configuración del mapa político. Sin embargo, estos presupuestos  carecen de la suficiencia necesaria para dar respuesta a las prioridades que tiene nuestra sociedad; impulso económico, creación de empleo digno y mayor protección social.

Los ritmos de consolidación fiscal impuestos por la Comisión Europea, la escasez endémica en los ingresos del estado, por baja actividad económica, pero también por las injustas, desequilibradas e insuficientes políticas fiscales, van a seguir presionando en los presupuestos a la baja. Si esto se resuelve no atendiendo las necesidades sociales, sin políticas de estímulo económico y castigando más al sector público, la economía no tirará por falta de demanda en el consumo, el desempleo seguirá instalado en tasas escandalosas y la crisis continuará, bordeando los riesgos de una nueva recesión. El panorama no pinta bien si se  quieren cuadrar las cuentas  destruyendo empleo que depende de las administraciones, profundizando en el deterioro de los servicios públicos,  no estimulando la creación de puestos de trabajo en los sectores industriales y de servicios, así como congelando salarios pasando de la negociación colectiva.

Los milagros no existen. Tampoco en economía. Pero un giro en las decisiones puede orientar las políticas hacia un camino menos duro para las personas de a pié. Planes de empleo, mayor protección a las personas paradas, renta básica garantizada para aquellas familias que no tienen ingresos, puesta en valor de la negociación colectiva, también en el sector público, que recupere capacidad de compra de los trabajadores, estimule la demanda y tire de la economía… Propuestas modestas, realistas, para empezar a que las cosas cambien. Que ya está bien.

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