2015. El cambio necesario.

Publicado: 4 enero, 2015 en Economía, Empleo

Se nos anuncia el final de la crisis. Se hace desde un gobierno que ha practicado en todo su mandato unas políticas inmisericordes de consecuencias tremendas para millones de personas, traducidas entre otras cosas en altísimas tasas de desempleo, en aumento de la pobreza, así como en disminución de protección social  para las personas más vulnerables.

Y esta buena nueva, que se lleva anunciando en los meses anteriores, se intensifica sin rubor justo a pocos meses de unos comicios electorales, que todo parece apuntar a que serán trascendentales para señalar la dirección en la que puede evolucionar el futuro político de nuestro país en las posteriores elecciones generales. Estas declaraciones, aderezadas con aseveraciones surrealistas  del ministro Guindos (“Se ha perdido el miedo a perder el puesto de trabajo”) confirman la habitual ausencia de rigor, el poco fundamento con el que el gobierno de Rajoy se relaciona con la sociedad y, en principio, revelan un algo grado de  ingenuidad al pretender crear frágiles espejismos con el objeto de poner límite a la pérdida de votos que las encuestas les auguran. Pero da la impresión que no hacen sino cabrear más y más a una buena parte de la ciudadanía.

 Y es que la realidad que nos envuelve no da lugar a demasiadas alegrías ni permite muchas concesiones al optimismo. A pesar de la propaganda oficial, intensificada estos días, las más tremendas consecuencias de la gestión de la crisis siguen estando entre nosotros y no amenazan con ir desapareciendo. El paro sigue en tasas de escándalo y afectando de forma más dura a los colectivos más jóvenes. La publicación del registro oficial del paro sirve para que cada mes podamos observar insignificantes variables de carácter estacional… y comprobar los intentos creativos del Gobierno de Aragón para, pase lo que pase, pretender extraer siempre lecturas positivas de dudosa credibilidad. Puede haber menos personas paradas registradas, la emigración de muchos jóvenes y el retorno de numerosos inmigrantes a sus países de origen ayudan en las estadísticas, pero nos hablan de un futuro inmediato muy descorazonador. Y es que el empleo no crece.

 Si las políticas de austeridad, consolidación fiscal, ajustes duros, recortes en derechos laborales y sociales, que se esconden tras el eufemismo de reformas,  y que se impulsan desde la Unión Europea no cambian y además se siguen acogiendo gustosamente por parte del gobierno español, las cosas van a seguir mal para la mayoría.

 Los años 2015 y 2016, sin cambios en las actuales orientaciones políticas,  van ser muy duros desde el punto de vista de exigencias en la consolidación fiscal. Y si el gobierno sigue renunciando a un aumento de la recaudación vía impositiva,  jugando a populismo con los impuestos y sin acometer de una vez por todas una reforma fiscal consensuada social y políticamente, más justa, equilibrada y transparente, la profundización en los recortes presupuestarios públicos está cantada.

 Los recortes seguirán afectando a los mismos de siempre, deteriorando los  servicios públicos, reduciendo la capacidad adquisitiva de las nóminas, disminuyendo el apoyo a las capas de la población con más problemas,  con escasos recursos para las políticas activas de empleo, sin incidir positivamente en los graves problemas que sufren las pequeñas empresas..

 Sin cambios las cosas no van a mejorar. Sin un fuerte impulso público a la economía, sin una apuesta decidida por la creación de empleo, sin unas políticas de rentas que se planteen mejorar los salarios para tirar de la demanda interna, las tasas de desempleo van a continuar siendo muy altas durante mucho tiempo, la pobreza se extenderá más y la brecha entre los más ricos y los más pobres seguirá aumentando.

Pero 2015 puede ser un buen año si la movilización social empuja cambios en las políticas. También están las urnas, otra movilización en la que podremos expresarnos, haciendo coherente nuestro nivel de indignación con la elección de la papeleta a  introducir en la caja transparente.

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