Libertad y justicia social

Publicado: 23 febrero, 2015 en Economía, Empleo, Igualdad, Movilizaciones

El delito de los 300 sindicalistas incluidos en los 90 procedimientos penales y administrativos ha sido el de no callar, no resignarse, luchar para defender y ampliar derechos laborales y bienestar social. Y hacerlo dando la cara en la calle y en la empresa, en la protesta y en la huelga.  La fiscalía pide la suma de 120 años de cárcel. Es un escándalo, un retroceso democrático, unos hechos gravísimos que no están teniendo el reflejo en la información y opinión publicada que merece la gravedad de la situación.

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El país entero, muy preocupado en la regeneración democrática, convergencias, primarias etc, (que está pero que muy bien) no parece sin embargo sin mostrar demasiada preocupación por el tajo a las libertades que nos está programando el Partido Popular. Las manifestaciones del pasado 18 de Febrero reivindicando el derecho de huelga y en defensa de las libertades en general no lograron atraer a la ciudadanía quedándose en el ámbito, sin duda nada despreciable,  del activo sindical más militante.

 Hace tiempo que se quieren presentar los procesos de huelga como traumáticos, abusivos, o al menos incómodos. Una vez más se trata de la difusión de una consigna interesada que no se atiene a la realidad. En nuestro país el derecho de Huelga se ejerce de forma responsable por parte de los trabajadores, suele hacerse en torno a reivindicaciones ajustadas y una vez apuradas las vías del diálogo, las más de las veces más allá de lo razonable.   . La irresponsabilidad y las coacción ha venido más de la mano de aquellos que han inducido en las plantillas  miedo a represalias, que pueden incluir amenazas de la pérdida del puesto de trabajo. En los tiempos que corren eso no es poca cosa.

En estos momentos no parece ocioso recordar que son las  movilizaciones, las huelgas, las que permiten equilibrar las relaciones laborales y   la conquista de espacios de dignidad y bienestar para las personas trabajadoras y por extensión del conjunto de la sociedad.

Y aquí tenemos  al  gobierno del Sr. Rajoy que  aprovechando la crisis económica y la escasa demanda de mano de obra , ya ha conseguido desestabilizar y precarizar más el mercado laboral, elevar el paro a unas cotas insoportables, reducir los servicios públicos y  que la pobreza aumente día tras día de forma exponencial.

Parecen querer profundizar y consolidar su obra por décadas  facilitando la represión  de las protestas laborales y sociales, de cualquier contestación  a las políticas injustas y antisociales.

 Les estorban las libertades, entre ellas el derecho efectivo a la Huelga.

 La lucha por la justicia social es inseparable de la lucha por las libertades. LIBERTADES  con mayúsculas, las de todos, directamente vinculadas a la dignidad de las personas y a la conquistas de derechos laborales y sociales.

No se puede pretender profundizar en la democracia criminalizando el derecho de huelga, endureciendo el Código penal y con una Ley de Seguridad Ciudadana concebida para limitar las libertades públicas.

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