Penitencia.

Publicado: 8 abril, 2015 en Economía, Empleo

Esta semana santa, para millones de personas, todo ha seguido igual. La misma penitencia de siempre,  los mismos problemas, la misma situación de desempleo y de pobreza.

150408 cadenas en  los pies

Concluida la semana santa. Para muchos unos  días de espectáculos visuales y sonoros a pie de calle.  Para algunos  un período de vivencia espiritual.  Para los que se lo han podido permitir, un anticipo vacacional en el que  disfrutar de una escapada o de un descanso. Para otros estos días ha supuesto  la oportunidad de conseguir un contratillo temporal para ir tirando. Para millones de personas todo ha seguido igual,  la misma penitencia de siempre,  los mismos problemas, la misma situación de desempleo y de pobreza. .

De cualquier forma, el término de la semana santa  vuelve a poner de relieve, para todos, la triste realidad.

Las cifras del paro registrado en el mes de Marzo, a pesar de una leve disminución estadística, siguen dibujando un panorama muy duro.  Los gobiernos, el de España y el de Aragón, siguen intentando extraer lecturas positivas de unos datos que tan solo indican  una mejora muy escasa. Algunos sectores empresariales se suman interesadamente a esta interpretación. Son los más beneficiados por los chandríos que las políticas del Partido Popular vienen produciendo entre los trabajadores.

Sin embargo una interpretación más objetiva y menos interesada de los datos,  nos señala que la tan cacareada mejora económica, el crecimiento del PIB, nos saca de la recesión técnica y es posible que ya se esté notando en las cuentas de resultados de algunas empresas, pero de ninguna manera nos ubica fuera de una situación de severa crisis y, desde luego, no está está dando respuesta al problema más serio que tiene nuestra sociedad; las descomunales tasas de el desempleo, con todo lo que eso arrastra.

Se siguen destruyendo puestos de trabajo estables y el saldo tímidamente positivo, lo aporta la creación de empleo temporal y a tiempo parcial. Sigue ampliándose la precariedad laboral. A este ritmo tardaremos décadas en recuperar el nivel de empleo de hace unos años.   Los recortes salariales hacen mella en las nóminas. Son muchas las familias con dificultades para llegar a final de mes, incluidas las que  tienen trabajando a alguno de sus miembros. La pobreza ya no es privativa de las personas paradas.

Y ante esto, como siempre, no cabe la resignación. Ni rendirse. El Sindicato es una buena herramienta para las personas trabajadoras. Para la propuesta, para la movilización y para contribuir a que las cosas cambien. Estos son buenos tiempos para fortalecer este instrumento ampliando la afiliación. Habrá que contárselo con mucha pasión, y con muchos más datos, a los compañeros y compañeras en los centros de trabajo.

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