Vida digna y libertad.

Publicado: 8 mayo, 2015 en Igualdad, Jóvenes, Movilizaciones

Si los gobiernos e instituciones democráticas no demuestran la capacidad suficiente para ir despejando incógnitas y miedos con la generación de empleo y de protección social suficientes,  si no son más eficientes para responder a unas legítimas demandas de vida digna, si no se atisba la  construcción de suficientes certidumbres para un futuro digno, el desapego no alcanza tan solo  a los partidos que se van turnando en los gobiernos, sino a todo el sistema democrático. La difusión de la idea de que da igual votar a unos que a otros, de que depositar el voto en las urnas no va a influir para mejorar tu vida, abona y riega la semilla del pensamiento autoritario.

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Un cada vez más injusto reparto de la riqueza  hace que la  pobreza se vaya extendiendo causando serios problemas en muchas familias. El paro y el subempleo con salarios miserables están detrás de este fenómeno. Así,  en muchos casos, la prioridad  vital para las personas más afectadas y sus entornos, pasa a ser la de la supervivencia en el día a día, quedando en planos posteriores, o desapareciendo,  la dimensión colectiva, social y política en el origen o influye en su situación.

Son,  además, muchas las personas con empleo que experimentan el miedo a perder su estatus en sus empresas,  el temor a ser despedidas.  Los parados con  la ansiedad de tardar meses o años en encontrar un trabajo o de ir rotando en contratos con escaso días de duración. Cada vez más personas con empleo comparten con las que no lo tienen la incertidumbre de no saber cual va a ser su situación en los próximos años.

Si los gobiernos e instituciones democráticas no demuestran la capacidad suficiente para ir despejando incógnitas y miedos con la generación de empleo y de protección social suficientes,  si no son más eficientes para responder a unas legítimas demandas de vida digna, si no se atisba la  construcción de suficientes certidumbres para un futuro digno, el desapego no alcanza tan solo  a los partidos que se van turnando en los gobiernos, sino a todo el sistema democrático. La difusión de la idea de que da igual votar a unos que a otros, de que depositar el voto en las urnas no va a influir para mejorar tu vida, abona y riega la semilla del pensamiento autoritario.

Así, medidas legislativas tendentes a limitar las libertades, entre otras cuestiones para acotar los márgenes de la protesta, no son acogidas con escándalo y preocupación suficientes por una población muy castigada por la crisis e inmersa en lo suyo. La situación de  activistas sociales  y los sindicalistas sujetos a procesos judiciales por ejercer derechos democráticos no está suscitando una respuesta acorde a la gravedad de lo que está pasando.

En Zaragoza un grupo de jóvenes fueron detenidos cuando protestaban por un concierto nazi en el barrio de Las Fuentes. La permisividad gubernamental hacia el grupo nazi no se corresponde con la actitud ante los jóvenes antifascistas, que fueron detenidos en el acto de protesta y algunos siguen encarcelados.  La intolerancia ante los autoritarismos debe ser una actitud transversal a todos los que nos consideramos radicalmente demócratas. Los jóvenes detenidos deben ser liberados ya. Y retirados los cargos a  todos antifascistas participantes en la protesta.

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