Esto no va tan bien.

Publicado: 22 septiembre, 2015 en Sindicato

La disminución del número de trabajadores y trabajadoras asalariadas, la caida de la población activa, la menor protección a las personas sin empleo y el aumento de la pobreza, indican que la recuperación económica llega tan solo a unos pocos. 

El Consejo Económico y Social de Aragón ha presentado su informe anual. El informe de este organismo en el que participamos las organizaciones sindicales y patronales, se ha convertido en un referente para el estudio de la situación social y económica de nuestra Comunidad Autónoma.

Una primera lectura sobre varios parámetros económicos del año 2014 da pie a que los sectores más próximos al Gobierno del Partido Popular, realicen una interpretación optimista, que avalaría las políticas que hemos estado sufriendo como las únicas útiles para superar la situación de crisis.  Se habla de crecimiento de PIB,  de recuperación del ritmo de actividad y de reactivación de la demanda interna, con lo que se da a entender que la recuperación ya está llegando a “los de abajo”.  Sin ánimo de aguar la fiesta a nadie y por mucho que se quiera sacar pecho ante las ya próximas Elecciones Generales, no parece muy prudente lanzar las campanas al vuelo, por las muchas incertidumbres que planean sobre los diferentes escenarios autonómicos, nacionales e internacionales. Y sobre todo porque esta mejora en los datos macroeconómicos está lejos de trasladarse de forma positiva a las condiciones de vida de las personas.

Es cierto que los datos señalan en Aragón una media de personas ocupadas superior a la del año anterior y una leve disminución estadística del paro. Pero una segunda mirada sobre los mismos nos da otras lecturas. La población activa está disminuyendo y esto tiene diferentes causas; retorno de inmigrantes a sus países de origen – que por cierto ya estamos pagando en tasas de crecimiento demográfico negativo – muchos de nuestros jóvenes están emigrando y la reiterada falta de expectativas en la búsqueda de empleo hace que muchas personas abandonen la idea de insertarse en el mercado laboral.

Por otro lado se observa como el número de personas asalariadas está disminuyendo, mientras el de trabajadoras y trabajadores autónomos va en aumento.

Esto matiza de forma importante el crecimiento del empleo y, más allá del mito del autoempleo que tanto se ha cultivado desde el gobierno,  permite interpretar que un número creciente de personas, ante la incapacidad del mercado laboral para proveer de un puesto de trabajo asalariado mínimamente digno, intentan buscar la solución a su falta de ocupación a través del autoempleo, exponiendo su patrimonio personal y posiblemente parte de su prestación por desempleo en una aventuras de dudoso final. Son muchas las puertas que se cierran al poco de ser abiertas, muchos nuevos pequeños negocios en los que los emprendedores tan solo aspiran a cubrir gastos, sin llevarse nada a casa y pasan meses esperando a que lleguen mejores tiempos, hasta que se ven obligados a desistir. Le llamarán empleo, pero eso no lo es.

Nuestro mercado laboral sufre unas tasas de desempleo en torno al 20%, que no es poco. Y parece que a algunos parece servirles  la explicación de que la media del estado español está en el 24%. Triste consuelo y evasión de responsabilidades, mucho más cuando disminuye un diferencial histórico que se ha venido cifrando en  cinco puntos en positivo para nuestro territorio.

Aumenta el paro de larga duración, si embargo disminuye la tasa de cobertura por desempleo y sus cuantías. Se va reduciendo el número de personas con contrato indefinido en los centros de trabajo, cada vez más a tiempo parcial, mientas avanza la temporalidad.

Un análisis pormenorizado de los datos que publica el CESA nos sigue hablando de precariedad, incertidumbre, escasos salarios y aumento de la pobreza. Secuelas de una gestión negligente de la crisis de la que los gobiernos responsables no deberían sentirse orgullosos.

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