Pobreza salarial.

Publicado: 2 marzo, 2016 en Diálogo Social, Economía, Empleo, Negociación Colectiva

 

Ya no quedan demasiadas dudas de que la crisis ha sido aprovechada para realizar un diseño que permita cargar el peso de la recuperación en la parte más desfavorecida de la sociedad. Esto ha supuesto la apertura y ampliación de brechas entre distintos segmentos de la población. Estamos asistiendo, en términos generales, a un aumento de la pobreza entre amplios sectores de la población, así como a un incremento de la desigualdad.

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La pobreza, en primer término, está íntimamente vinculada a la incapacidad del sistema para ofertar empleo en cantidad y calidad razonable.

Pero, por si fuera poco con el efecto contractivo que en el mercado laboral tiene la escasa oferta de empleo, las últimas reformas laborales  han favorecido la destrucción de empleo, expulsando a millones de personas de las empresas, condenándolas a una hoja de ruta que va de una inmediata caída drástica de sus recursos, transcurre por una cobertura decreciente en las protecciones por desempleo, para acabar en en una ausencia de ingresos que conduce a la pobreza extrema.

Nuestra Comunidad Autónoma arroja un saldo demoledor de esta crisis: destrucción de 81.300 empleos (el 12,86% del existente), bajada de la tasa de cobertura por desempleo desde casi el 80,00% al 57,54%, una tasa de paro que ha pasado del 9,71% al 15,00% y una tasa de riesgo de pobreza que aumenta hasta el 23,21% en el año 2014. El número de hogares aragoneses con todos sus activos en paro alcanza los 29.400, el 5,45% del total, mientras que en 11.300 hogares (2,10% del total) de nuestra comunidad no entra ningún ingreso

Pero la del paro no es la única cara de la pobreza que se nos presenta.

Por si los desequilibrios en el mercado laboral fueran insuficientes, las reformas laborales han sido dirigidas a profundizar en la  disminución de costes laborales,  a acentuar la devaluación de  las condiciones en las que se presta el trabajo, a disminuir los salarios que se perciben, amén de las constantes rebajas en cotizaciones sociales, que ponen en riesgo los sistemas públicos de protección.

Hay que hablar con total claridad de pobreza en una buena parte de la población que tiene empleo.

Aunque para algunos resulte difícil de aceptar, en Aragón hay decenas de miles de trabajadores con salarios miserables. En el año 2014, último año en el que tenemos datos completos, en Aragón, alrededor 34.400 trabajadores por cuenta ajena tienen una retribución bruta mensual media de 342 euros, una cuantía que está muy por debajo del umbral del riesgo de pobreza.

En ese año la cuantía del salario mínimo interprofesional era de 645,3 euros mensuales en 14 pagas, lo que da una idea del bajísimo nivel retributivo de una de cada diez personas que trabajan como asalariadas en nuestra región. Esta situación de tanta gente por debajo del mí­nimo legal, se explica, principalmente, por el trabajo a tiempo parcial.

El siguiente grupo de unas 38.000 personas asalariadas que están en el segundo tramo de ingresos más bajos, tiene de salario medio 717  euros brutos en catorce pagas.

La suma de estos dos colectivos  agrupa a 72.400 personas asalariadas, el 17,1% del total, que delimita la primera definición de la pobreza laboral: casi 1 de cada 5 personas que trabajan por cuenta ajena en Aragón cobra menos de 720 euros brutos en 14 pagas.

Un tercer  grupo,  de unas 46.800 personas, no está en esta situación de pobreza, pero sus ingresos siguen siendo muy bajos, con una nómina media de 945 euros brutos.

En conclusión, más del 28% de las personas con empleo tienen una nómina que no alcanza los 950 euros brutos, que en términos netos da una cifra sensiblemente menor, tras los descuentos de IRPF y cotizaciones a la seguridad social.

El valor medio de la reducción salarial que se ha producido entre 2010 y 2014 se ha situado en más del 8%, consecuencia del decremento nominal medio y del efecto del IPC. Pero la devaluación salarial afecta de forma más intensa a los que menos cobran. Mientras el grupo de los que menos cobran ha sufrido una devaluación de casi el 24%, el de los que más cobran la ha sufrido del 4,47%.

Los datos lo expresan con claridad; aumenta la pobreza dentro y fuera del mercado laboral. De cómo superar esta situación de forma efectiva se debería hablar en las conversaciones para configurar gobiernos en los próximos días.  De cómo contribuir a ello deberíamos hablar en un Diálogo Social que tendría que reforzarse de forma inmediata con el Gobierno de Aragón.

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