Las personas y sus derechos, lo primero.

Publicado: 16 diciembre, 2016 en Sindicato

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Entre el frío de la calle y el calor de las banderas rojas, más de dos mil personas nos manifestamos por las calles de Zaragoza, hasta llegar a la plaza de San Juan de los Panetes, junto a las murallas romanas y el mercado central. Unas ciento cincuenta concentradas en Teruel y otras tantas en Huesca, también se sumaron a la jornada de movilización convocada por Comisiones Obreras y UGT  bajo el lema “Las personas y sus derechos, lo primero”

Texto del discurso.

Hoy los trabajadores y trabajadoras, estamos aquí, en la calle, como lo están nuestros compañeros y compañeras en Teruel y en Huesca, y en el resto de las principales ciudades de España.

 Miles de hombres y mujeres trabajadoras, con empleo o sin el, de muchas empresas, de todos sectores, pensionistas, autónomos, ciudadanos y ciudadanas, … queremos mandar un mensaje claro; las cosas no pueden  seguir así.

El Gobierno y los empresarios están obligados a un diálogo con los trabajadores y trabajadoras,  con los Sindicatos y a poner encima de la mesa, soluciones a los problemas que ellos mismos han generado  con una gestión negligente de la crisis. 

Problemas que se extienden en nuestra sociedad, que padecen nuestras gentes y que se están enquistando, produciendo mucho sufrimiento, angustia e incertidumbres de futuro.

 Nuestra economía ya lleva tres años creciendo. Crece la riqueza global.  Sin embargo aumenta la pobreza de la mayoría de la población.

No se ha modificado ni mejorado ninguna de las lacras que ha producido la gestión de la crisis, por parte del gobierno de Rajoy.   

Sufrimos una de las tasas más altas de paro en la Unión Europea. Y el desempleo se ceba más en los colectivos de mujeres, inmigrantes y jóvenes. Los menores de 25 años, soportan una tasa superior al 40%.

La mejora económica no se emplea en generar empleo.

Tan solo el 50% de las personas paradas tienen algún tipo de protección al desempleo. El resto no tiene ningún ingreso.

El crecimiento económico no se utiliza en proteger más y mejor a las personas sin empleo.

El empleo que se oferta es escaso, de carácter temporal, precario,  de baja calidad, y en demasiadas ocasiones con unas exigencias empresariales que se saltan la legalidad,  entrando de lleno en la sobreexplotación. Hablan de competitividad y de valor añadido, pero las profesiones más ofertadas, también a nuestros jóvenes universitarios,  son las de camareros y camareras de hostelería y peones de limpieza.

El incremento de la riqueza no se utiliza para mejorar nuestro sistema productivo y la calidad del empleo.

Los salarios han sufrido una importante devaluación, mientras los beneficios empresariales ya se han recuperado al nivel anterior a la crisis.

El crecimiento de la riqueza, que se genera en el mundo del trabajo, no se redistribuye de forma más justa a través de la negociación colectiva y los salarios.

Las Pensiones pierden poder adquisitivo. Los salarios bajos, el paro, las deducciones a los empresarios, hacen disminuir las cotizaciones, laminan el fondo de reserva y se vuelve a cuestionar el futuro del sistema público de pensiones.

De la mejora del producto interior bruto, ni un solo euro se destina a  la viabilidad de unas pensiones que garanticen un futuro digno para nuestras gentes.

Todo esto es fruto de decisiones políticas, el Partido Popular ha legislado en contra de las clases populares, endurecido las leyes para reducir la protesta, encausado judicialmente a cientos de sindicalistas  por el derecho democrático a la huelga. Han pretendiendo quitar del mapa a los sindicatos de clase, utilizando todas las malas artes posibles, para así eliminar focos de resistencia.

Todo esto nos ha dejado, y nos sigue dejando,  desigualdad,  ampliación de la pobreza, exclusión social, incertidumbres para jóvenes y mayores, sobreexplotación, secuelas para la salud, problemas en la educación,  desmantelamiento de los servicios públicos, corrupción, descrédito de la política y (esto es grave) de las instituciones democráticas.  El país está sembrado de negocios chollo para los amiguetes de los gobernantes, disfrazados de engañosa eficiencia de la colaboración público-privada…. Ahí tenemos el rescate de las autopistas que nos va a costar 5.700 millones de euros.

Los problemas acuciantes de nuestras gentes, de nuestro pueblo, exigen soluciones urgentes.

Los últimos procesos electorales,  nos han dejado un parlamento incapaz de articular un gobierno alternativo a las políticas de Rajoy. Nos han dejado un gobierno del PP en minoría que sigue negándose a corregir lo más dañino de sus políticas.

Pero el periodo de las imposiciones, de la prepotencia, de los recortes, debe darse por concluido.  Se abre un nuevo tiempo que deberá ser de diálogo. Y a nosotros no nos parece suficiente el diálogo entre distintas fuerzas políticas. Es necesario, pero no suficiente.

Para cambiar las políticas que tienen que ver con el mundo del trabajo, que nos afectan a los trabajadores y trabajadoras, van a tener que hablar con los Sindicatos, les guste o no les guste.

Queremos que se abra un proceso de diálogo social potente y efectivo.  Para que  el crecimiento de la riqueza no sirva tan solo para rebosar los avarientos bolsillos de unos pocos, sino para el  desarrollo económico, el empleo de calidad, la mejora de los salarios,  las pensiones, la protección social y los servicios públicos. La riqueza tiene que servir para construir un futuro mejor, para nosotros, para nuestros abuelos, nuestros hijos y nuestros nietos.

Pero, las exigencias más que razonables,  de las gentes trabajadoras, de la ciudadanía, parecen no tener cabida, por ahora,  en los estrechos márgenes que impone el Partido Popular.

Por eso, vamos a seguir llamando a la movilización en los centros de trabajo, en las calles, en las instituciones. Estamos hartos. Y no queremos palabras; queremos soluciones. .

Compañeros y compañeras. Viva la justicia social.  Y que Viva la lucha de la clase obrera.

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