La España ojiplática y la España sedada. (Ó 60.000 millones de Euros)

Publicado: 19 junio, 2017 en Economía, Política

ojiplático Rembrandt

Con el permiso de Don Antonio Machado

Españolito que vienes

al mundo te guarde Dios

una de las dos Españas

ha de helarte el corazón…

La segmentación de las dos Españas de las que hablaba Machado, tal vez no existan exactamente igual a como las contemplaba el poeta, aunque algunas de las que hoy podemos hacer (segmentaciones) puedieran parecérsele mucho.

De entrada, y por simplificación,  podríamos segmentar en dos categorías; la España de los estafadores y la España de los estafados. La primera pequeñita, pero potente, la segunda enorme, pero indefensa. Es la primera la que hiela el corazón de los que ya hace años que hemos venido al mundo. Es la españa de los estafadores la que hace que los que acaban de venir, lo hagan con una deuda bajo el brazo de 24.304 €. Porque esa es exactamente la deuda pública que cada habitante de este país llamado España soportamos. Multiplique por cada miembro de su familia y vaya haciendo cálculos. Y prepárese a añadir, además de la que se vaya generando por los déficits presupuestarios, la que venga por el crecimiento vegetativo “per cápita” por la baja tasa de natalidad y la huida de inmigrantes cansados de soportar penurias. Siendo optimista, la misma cantidad de deuda, a repartir entre menos población, sale a más…

En tiempos de crisis el déficit presupuestario es razonable si va dirigido a paliar los efectos más duros de la misma para la población más vulnerable y a estimular la economía y el crecimiento económico, orientado hacia cambios positivos en el sistema productivo. No es negativo endeudarse con sensibilidad social, cabeza, proyectos de futuro y perspectivas de reducción de deuda en el crecimiento económico, si además este endeudamiento viene acompañado de políticas fiscales más justas, equilibradas y trasparentes.

Pero lo que mosquea, o debería, es ver como la derecha política y económica demoniza de boquilla el déficit y utiliza esta demonización para recortar recursos a la mayoria de la ciudadanía de a pie, directamente en salarios, prestaciones y pensiones, e indirectamente con subidas de IVA y drásticas reducciones en los servicios públicos, mientras de hecho la incrementa transfiriendo recursos públicos, de todos, a bolsillos privados, de algunos.

Lo que cabrea, es que el Banco de España de por perdidos más de 60.000 millones de Euros del rescate al sector financiero y aquí no pase nada. Si, ese mismo sector financiero que nos precipitó, por una gestión negligente, especuladora y avariciosa, a esta dura crisis que todavía sufrimos. Ese mismo sector financiero que ha seguido remunerando generosamente a sus gestores y accionistas, cual si nada hubiera pasado. Si, ese sector financiero al que Zapatero calificaba en el 2008 como “quizás el más sólido del mundo” . Que Santa Lucía le conserve los andares, porque la vista y el olfato…

No hay más que ver incremento de la deuda pública desde 2012, inicio del rescate financiero, viene acompañada de una reducción de la deuda privada del sector financiero. ¿Suena o no suena a transferencia “clasista” de recursos?

Si lo de Zapatero se parecía mucho a un déficit perceptivo sensorial, lo del Gobierno de Rajoy fué mucho más duro; decían sin inmutarse, con rosto pétreo (cara dura) que el rescate del sistema financiero no costaría ni un euro a la sufrida ciudadanía.

Si, y también por simplificar, podríamos segmentar a España con otros parámetros; la España de la ojiplática e indignada ciudadanía, parece que también pequeñita y en permanente meditación acerca de que demonios está pasando… y la España, aparentemente enorme, que vacunada, o sedada, ante tanta golfería, acaba equiparando el hurto de un kilo de cerezas a la superlativa estafa de miles de millones de euros.

Ojala sea la primera la que vaya conquistando el corazón de los españolitos, y españolitas, que al mundo van viniendo.

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